Sí observamos los datos, Occidente fracasó con sus sistemas de salud. Entregados fervientemente al individualismo, otorgando cada ápice de progreso a las empresas multinacionales, por no decir la independencia y el futuro del pueblo. El individualismo económico y el afán de amontonar riqueza, fue una ambición tóxica que nos llevó a la orilla de la subversión, acabamos de abrir los ojos, de ver el como todo lo que nos pintaban los gobiernos, desde la Patagonia, hasta la montaña más alta en Alaska, eran mentiras, las noticias gubernamentales aseverando estar listos frente a pandemias, colocando vidas en una balanza dónde triunfó la muerte, de millones de personas con registro, y millones por comprobar, las películas nos pintaban como una zona lista para desastres, pero al parecer como sociedad sólo supimos desarrollar el marketing con sesgo político evidente, y a las fuerzas policiales, que se usaban para reprimir a la gente, ese margen de poco importismo por el prójimo, nos hizo perder el sentido como especie, es muy evidente, mientras que en Oriente, que sí, incluso con sus culturas ajenas a lo que creemos, y se podría decir que con una gran capacidad de control hacia su población y las libertades, pero fueron capaces de demostrar que sus sistemas sirven para proteger a la gente de potenciales desastres. Si  hondamos en la educación que radica en Oriente, predomina el trabajo en grupo desde la infancia, es la fundamental enseñanza en las escuelas de allá, a que cada uno debe ayudar al otro, y por eso lograron controlar de manera tajante el avance del virus, ya que más que el amor, el respeto hacia las personas mayores y con enfermedades preexistentes era evidente que lo tenían como cultura, por otro lado acá en Sudamérica tenemos hoyos enormes de cultura. Desde pequeños nos enseñaron en las propias escuelas que lo más importante era tener mejor calificaciones que los demás, tener mejores puestos que los demás y preocuparse por uno mismo. A la hora de las crisis, eso nos jugó en contra, porque perdimos, y es que las naciones muy aparte de liderar a los pueblos para que avancen hacia el bienestar,  existen para poder hacer frente a las crisis y ser una respuesta en los momentos de dolor colectivo. Tuvimos mucho tiempo para preparanos bien, traigo a esto a colación, porque al analizar la situación, me encuentro con qué la mayoría de jóvenes en todo el continente no han ido jamás al hospital público, por la razón de que no están asegurados o sencillamente la lentitud de los servicios de salud dejan mucho que desear, y siempre colocan un montón de trabas más, pero no lo escribo tanto por eso, sino porque desde hace años hasta un poco antes de la pandemia, pintaban en la televisión a este sistema de salud como un sistema fuerte, con médicos suficientes para cualquier situación, con medidas de contingencia, es decir, da la sensación que se pagó más por publicidad con ingeniería social que mejorar los hospitales públicos y su atención, por no tener sistemas mixtos de calidad a la atención pública es que las grandes naciones que gozaban de puje económico cayeron en desconcierto y desconfianza. Ya es tiempo de empezarle a dar la vuelta a las cosas de una manera muy inteligente y humanista, después de todo se trata de la calidad de vida que podamos o no asegurarle a las generaciones venideras.

Por Néstor

Un comentario en «El individualismo y el fracaso de Occidente»

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