Las armas químicas, son una combinación de componentes corrosivos, mortales, de distinta contextura y estado, que al entrar en contacto con cualquier ente vivo, causan daños orgánicos con alta tasa de fatalidad. Luego de conocerse el real impacto de éstas, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de países llegaron a un acuerdo, en el cual se prohibía el uso de Estas armas químicas Por lo tanto, el país que las usará estaría cometiendo crímenes de guerra. Lo triste, es que en muchas zonas de Europa, sigue siendo un cementerio de armas y componentes químicos, usados durante el Holocausto, por lo tanto, en la actualidad estas zonas luchan contra un dilema y altos costes de mantenimiento, porque al igual que la extrema radiación ocasionada por accidentes hace décadas, al día de hoy sigue generando nuevos tipos de cánceres en la población, con la contaminación del agua por las armas químicas escondidas en el subsuelo pasa lo mismo.

Los grandes conflictos, siempre dejan secuelas y afectaciones generacionales, y por ende, el arreglar esos conflictos caen en responsabilidad de nuevas directivas. Lo cierto es que la contaminación de la segunda guerra mundial está hoy y seguirá por un longevo tiempo. Creando conflicto de intereses y la búsqueda de traspasar culpas, tomando en cuenta que las empresas armamentísticas que produjeron eso ya no existe, y los comandantes militares de esos tiempos tampoco, la culpa cae sobre los gobiernos autónomos y las empresas privadas interesadas en adquirir esas tierras o que ya las adquirieron y descubrieron que tenían un potencial problema para la población en general.

Es un problema que poco se habla, pero lo cierto, es necesaria la destrucción de esos componentes, por cuestiones de salud mundial, ya que varias organizaciones terroristas buscan formas de tener el control de esos componentes, para luego causar atentados, tal y cómo los ocurridos en Siria hace varios años, dónde cientos de niños murieron a causa del Gas Sarín, componente

Ante el fantasma de la posguerra, es necesario que los gobiernos tomen responsabilidad y se encarguen de eliminar o sacar del ambiente, cualquier componente tóxico que potencialmente genere miles de casos nuevos de cáncer en distintos países.

Por Néstor

3 comentarios en «Post-Holocausto: El fantasma de las armas químicas»
  1. Ya sabes eso: si limpias algo, ensuciarás algo más … Es lo mismo con las armas químicas, son tan dañinas que incluso cuando se descomponen en componentes, siguen siendo venenosas para el medio ambiente.
    La única solución es la misma que en el caso de los residuos nucleares: cerrarse en búnkeres metálicos y enterrar a grandes profundidades o en el fondo del océano. Alegría por nuestros descendientes !!!
    😉

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