Con un promedio de vida que ronda los 35 años, las mujeres trans son un claro ejemplo de cómo todavía nos encontramos viviendo en una sociedad llena de machismo. Cualquier acercamiento hacia la feminidad para muchos hombres, la toman como una ofensa, llegando así a golpear, violar, y matar mujeres trans, razón por la cuál cada vez los casos feminicidio no hacen más que aumentar. Desde pequeños a los jóvenes se les enseña a rechazar todo lo que no sea lo “normativo” para sus padres, claramente cegados por doctrinas eclesiásticas y caducas, por ende el odio hacia la gente trans, puntualmente hacia las mujeres trans, es potencial y significativo en la sociedades con el desconocimiento y sin la tolerancia.

Las mujeres trans, son mujeres. La sociedad avanza lento, pero avanza hacia esa dirección de asimilación. Lo cierto, es que el que muchos organismos gubernamentales estén todavía discutiendo ese dilema, significa cero acceso a la sanidad para estás personas. Cuándo una mujer trans busca recibir acceso a las hormonas, tiene que decir o llevar un certificado de sufrir de una enfermedad mental. Las familias tradicionales tampoco ayudan. Cuándo se enteran que un miembro de su familia es trans, votan a estás personas a la calle, dónde tienen que ver cómo seguir con sus vidas, entonces muchas de ellas optan por la prostitución. En estos últimos años, los políticos y autoridades han tomado medidas superficiales, todo esto a causa de la inmensa presión social por todos los colectivos sociales, para que se implementen mecanismo de protección.

El derecho a la vida es fundamental. Nos concierne a todos que se mantenga en el marco del respeto y la protección. La salud mental es fundamental. Las mujeres trans, son más propensas a sufrir depresión, estrés, y por consecuencia buscan el camino de las drogas. Abandonan a menudo los estudios, porque son maltratadas en los colegios, o expulsadas. Mayoritariamente les toca vivir en zonas peligrosas. No es justo una vida así para una persona que nació para ser libre. No es justo que los gobiernos miren hacia otro lado. Las luchas feministas son necesarias, las luchas de las comunidad son necesarias. Es imperante que cómo sociedad empecemos a pedir en nuestros países, sistemas más equitativos y justos para todos y todas. Hay esperanza cuándo se observan miles de líderes buscando igualdad. Vamos caminando hacia un mundo mejor.

Por Néstor

Un comentario en «Realidad de las mujeres trans en Latinoamérica: Adultez temprana y muerte»

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